domingo, 6 de febrero de 2011

Mi estado anímico y el por qué llevo una temporada desaparecido.


¿Cómo le describirías a un ciego un color? ¿Cómo describes a cuerdo lo que es la locura? ¿Cómo describes algo de lo que realmente no estás seguro?

Pasan las horas, y con las horas los días, y con los días los meses que se metamorfosearán en años que acabarán siendo decenios, siglos y luego milenios. Por suerte yo ya no estaré. Los días pasan ante mí como colores deformados que se entremezclan creando confusión, cada día es distinto pero es uno más, cada día es diferente al anterior pero igual, el mundo es aburrido, ni siquiera tengo rutina y aún así me aburre la vida.

No tengo ganas de hacer nada, de ver a nadie (total, la gente ha vuelto a darme la espalda y a hacer como que no existo), simplemente tengo ganas de hundirme en mi cama a pensar en lo aburrida que es la vida y lo bien que estoy revolcándome en mi propia mierda. Odio el mundo por ser tan feliz y me odio a mí mismo por no estar fuera disfrutando de mi alegría natural. Pero es que, realmente me doy asco. Hoy no entiendo cómo es posible que la gente esté feliz, hoy no entiendo la felicidad, no entiendo la alegría por algo banal que acabará pasando, no entiendo el alegrarse por nada porque creo que entiendo demasiado la vida. Nada tiene sentido, nada lo tendrá y nada lo ha tenido, porque el mundo es asqueroso y la gente lo vive como si fuera una telenovela.

Me encantaría ser como esas personas que están totalmente unidas con el mundo, que se alegran por algo o que tienen el coraje suficiente para pelearse, pero es que a mí ambas cosas me parecen ridículas y formas de complicarse la vida. ¿Para qué? ¿Para qué alterar la vida de alguien, total, es una mierda? No entiendo nada, y creo que ni formo parte del mundo, nada me altera, nada me sorprende, nada me divierte, nada me entristece, simplemente estoy ahí, no sé para qué, simplemente me da igual el mundo, me da igual todo, sólo quiero estar ahí, viviendo la mierda que me ha tocado vivir.

Algunos me dirán, muchos lo están pasando peor, o están en condiciones más extremas ¿y qué? Yo realmente no estoy en malas condiciones, es simplemente que me aburre la vida. Otros dirán, es una racha, ¿y qué? Realmente me da igual, es simplemente que me aburre la vida.

¿Y entonces?

Creo que por primera vez, estoy realmente deprimido.

sábado, 5 de febrero de 2011

El aplauso del público


El valor del aplauso es algo que aprendí en teatro cuando ya llevaba escuchándo el vítor del público cuatro años. En los cinco años que llevo en el mundo de la música cofrade he visto pasar cientos de actuaciones y miles de aplausos, gente que incluso llora por la música, personas que valoran de verdad tu trabajo, pero hasta hace poco más de dos años y medio no había empezado a valorar tanto el aplauso y el apoyo del público, y aún así, realmente hace sólo tres semanas que el apoyo del público me emociona como nunca antes.

Estoy en una etapa de mi vida en la que han vuelto a mí los aplausos, ver tantas caras sonrientes que aplauden para mostrar su apoyo es algo que no se puede superar. El aplauso, los vítores, el apoyo, el simple hecho de la presencia, no sé, me siento querido en ese momento y todo lo doy por mi público.

Porque hoy lo tengo claro, el culpable de que yo esté ahí no soy yo, que a fin de cuentas me equiboco más que un termómetro de anís, no, sois vosotros que me aplaudís y pedís que siga.

POR TANTO HOY, TODO SE LO DEBO A MI PÚBLICO.
Por vosotros, hoy estoy aplaudiendo.

viernes, 21 de enero de 2011

De Likkun Yagami Haiass a Jose Arcoiris

"Y el puñal no pudo clavarse en el cuerpo de Likkun, porque Likkun ya no existía. En su lugar se alzaba, impotente e imperturbable, arrojando luz por todos sus poros Jose Arcoiris."

Ha habido varios cambios bruscos en mi vida a lo largo de estos dos últimos años. He pasado de ser Umbra, la sombra de Ixidor, a Lowallyn, y luego a ser el mismo Ixidor con los poderes del númena. Suena complicado y es normal que no sepáis a quien me refiero ya que todos son la misma persona y una persona distinta (Son personajes del ciclo Embestida de Magic el Encuentro).

En todo momento no he dejado de ser José Santiago Muñoz, pero he cambiado: he sido .The.Ghost., luego JoSeLiKhuh, he sido Likhuh, que se convirtó Likkun y finalmente soy Jose Arcoiris. Y todos son formas distintas de reflejar mi vida en un sobrenombre que realmente puede redactarnos, con maestría y tesón los cambios de mi vida.

Hace dos años era una persona triste, seria, mi vida era exclusivamente la música y las nuevas tecnologías, estaba encerrado en mí mismo y mi era tan diferente que la gente podía llegar a tenerme miedo. Llegué a decirle a una persona a la que quiero mogollón que iba a morir víctima de un tiro y que yo iba a apretar el gatillo. Destruía a quien tenía cerca porque no estaba a gusto conmigo mismo y siempre he tenido un poder de persuasión temible. En esos momentos era .The.Ghost., un sobrenombre que sintetiza a la perfección lo que era: un fantasma, una sombra, un arrojo de lo malo que hay en mí. En un momento determinado de mi vida dije que tenía que cambiar, y un año nuevo que empecé llorando decidí como iba a cambiar.

En ese momento me alejé de todo lo que era mi vida, me alejé de mis amigos, de mi barrio y poco a poco dejé por el camino hasta a las personas con las que compartía mi vida y mi afecto, dejé hasta mi banda y me sentí vacío, sin nada. Sólo me quedaba internet. Al poco tiempo, apareció una persona que me devolvía la música y me reencontró con otro arte, el Teatro. Por aquél entonces yo ya era JoSeLiKhuh ya que la única verdadera ex que he tenido me lo puso antes de alejarme de ella como de todo. JoSeLiKhuh era una persona tímida, insegura cuya vida era la música y que empezaba a querer más al teatro. Era un .The.Ghost. mejorado, ya no daba miedo a la gente y no destruía a quien quería pero no tenía seguridad y tenía miedo a la gente.

Pasaron los meses y JoSeLiKhuh cogió su seguridad, empezó a mostrar su voz y su espíritu guerrero, empezó a entregarse por el teatro y a ser un incondicional de la Diosa. En esos momentos el karma y el teatro le correspondieron dándole seguridad y dándole libertad para mostrarse tal y como era. Poco a poco empezó a tener más influencia en la Diosa y la gente le demostró que de verdad lo querían cerca, JoSeLiKhuh se transformó en Likhuh. Likhuh es, posiblemente, después de Jose Arcoiris, la mejor etapa de mi vida. Likhuh era una persona segura, directa y capaz, tenía influencia porque se la ganó, la gente lo quería porque él los quería y actuaba en consecuencia. La gente podía incluso admirarle y él se sentía muy bien consigo mismo, pero el teatro le empezó a obsesionar.

Hubo muchos altibajos en la Diosa y el ánimo de Likhuh, junto con el del hombre trombón y otros maniquís cada vez estaba más decaído. Es normal, el hombre trombón y Likhuh no hacían más que comerse el coco por el grupo y trabajaban muchísimo, los maniquís a veces lo ponían todo más difícil y todo empezó a ir en contra de la Diosa. Le quitaron el Olimpo y eso fue sólo el principio, los maniquís se debatieron contra los que luchaban por ellos y la Revolución Francesa se hizo presente en la Diosa. Los maniquís le cortaron el cuello a la Diosa que murió entre las manos y los llantos de Likhuh, el hombre trombón y algunos maniquís que de verdad querían que esto funcionase. La diosa del dibujo, la mujer-canción y el Otro (que no sé muy bien que pintaba allí), junto con el hombre trombón y Likhuh intentaron como pudieron reanimar a la diosa, pero era imposible. Cuando cae un titán el mundo se desmorona. Pero no se puede vivir sin diosa y con el poder de los cinco hechiceros se creó a otra Diosa, más poderosa y mejorada, pero que, por culpa del Otro se fue ennegreciendo en la visión de Likhuh, que acabó separándose de ella con pena, pero ese ya no era su sitio, le habían traicionado dos veces.

Likhuh se encontró a un grupo de locos bipolares que le acogieron como a un igual (cómo no, si de locos bipolares se trata Likhuh gana la batalla) y donde empezó a sentirse mejor, entonces evolucionó por los errores y se convirtió en Likkun Yagami Haiass, un chico al que no le importaba lo que la gente pensara, era él mismo. Likkun siguió mejorando. Pero el grupo de locos se desmoronó con el acabóse de las vacaciones, pues eran locos buenos y tenían que estudiar. Likkun aprendió mucho de ellos y eso le hizo mejorar, con ellos aprendió a ser mejor persona, a notar las sutiles diferencias entre una persona buena y un wannabehappyandgood. Likkun, mejorando y pasando toda esta época que ha sido una de las pocas que han acabado bien decidió que ya era hora de madurar y maduró. Empezó a ver las cosas de una forma más imparcial, el mundo podía comportarse mal con él, pero era normal pues él se portaba mal con el mundo.

Esa madurez le cambió tanto, que aunque aparentemente no se vea, Likkun sabía que ya había cambiado, no era la misma persona, ahora era Jose Arcoiris.
Jose Arcoiris era una persona íntegra, es maduro, seguro de sí mismo, sincero, ama el mundo, es el Übermensch de Nietzsche y el brazo del manco de Lepanto, hace lo que quiere y su vida es la música y el teatro, adora su forma de ser y se siente genial consigo mismo. Aprendió a vivir con su orientación sexual porque era una bendición. Se dio cuenta de que la gente le quiere y lucha por él. Y aunque a veces crea estar loco, es un loco maduro y es una buena persona. Ya velará el Karma por él.

lunes, 17 de enero de 2011

Abyssus abyssus invocat III


La espalda del chico se curvó de una forma exagerada, dejando al descubierto las vértebras, que, con fuerza y maestría, como una corriente mágica, empujaban firmemente la piel intentando hacerla ceder. Un grito desgarrador cruzó la habitación buscando un auxilio que nunca encontraría, ya que nadie podría librarle del tormento que le esperaba entre las manos del ser que lo atormentaba, nadie podría librarle porque él mismo quería sufrir. Una simple túnica negra ondeaba sin necesidad de viento, ya que el maná oscuro que cruzaba la habitación, era suficiente sufrimiento como para llenar de vida la ropa de la muerte, que torturaba a aquél ser desgraciado.
-Saca lo peor que hay en ti. Recuerda cómo eres, recuerda quién eres.
Una visión surgió de repente: el hermano atormentador rompiendo la camiseta roja surcada por una onda blanca, lo vio destrozar la ropa con una sonrisa y sólo pudo decir, con tranquilidad.
-Estás destinado a morir por una pistola, y yo seré quien apriete el gatillo.
Una risotada estridente viajó por el aire llenando la habitación de sufrimiento.
-Recuerda, porque allí está la clave.
Otros miles de imágenes surcaron la mente del pobre chico, su padre pegando a su madre, una perra que moría en sus manos, la sangre que le seguía desde el infierno, olor a azufre, rejas, alas negras, el sonido de un cuervo. Y un puente gótico, de altas vallas negras y una gran luna llena. Gritos y música, orquesta y arco, flechas y muerte.
-Ave Verónica, improbitas plena, ave venefica
Sobre todo muerte, porque el chico ya había muerto.

martes, 28 de diciembre de 2010

El más popular

Voy a empezar la entrada siguiendo la tónica de las últimas entradas en las que empiezo haciendo unas preguntas y luego desarrollo la teoría y lo importante de la entrada a fin de cuentas.
¿Qué es ser popular? ¿Cuándo es una persona popular? ¿Qué influye para ser popular?

Pues, para responder a las preguntas retomaré la tónica de las entradas de hace unos meses en las que desarrollo una idea contándoos una historia.

Érase una vez que se era, un chico gordito, bajito, de los que pasaban desapercibidos siempre, ya que estaba eclipsado por su hermano, un chico bajito, feúcho, pero con bastante carisma. El caso, es que el chico transparente veía incansable y sin quejarse como la gente buscaba a su hermano y estaba rodeado de personas, mientras él, aunque no estaba solo, no tenía tanta influencia.

Este chico, llamémoslo Saul, terminó la primaria siendo invisible  y empezó la secundaria siendo igualmente poco visible e incluso, se puede decir, un poco impopular. El hermano de éste siguió siendo feúcho y la gente se empezó a cansar de su carisma, poco a poco empezó a perder la influencia que tenía y por tanto su popularidad. En cambio Saul, empezó con las transformaciones que lo convirtieron en un hombre alto, guapo, de estos que están destinados a vivir de su físico. Como es normal, primero se le acercaron las chicas, luego se colmó de amigos y empezó a ser muy muy popular.

Terminó la secundaria siendo una persona popular y conocida, rodeado de gente y feliz; porque por fin se sentía parte de algo.

FIN
o no...

Porque yo ahora me pregunto ¿Es lógico que ese hombre sea popular simplemente por su físico? ¿Es ético? ¿Se sentirá bien? ¿Qué hay del hermano? ¿Es justo para él? ¿Por qué es la gente tan superficial?

Juzguen ustedes mismos, yo ya no tengo energía para ello, el mundo es así de lógico.

viernes, 10 de diciembre de 2010

I R E N E

PD: Ignorar mi cara de yonki empedernido

¿Cómo explicar quién es Irene? ¿Cómo definir que ha hecho esta chica por mí? ¿Cómo explayarme diciendo qué es para mí?

Pues simplemente creo que no hay respuesta, las palabras limitan mucho incluso al escritor que vive de ellas (y que conste que no es mi caso, que luego me acusan de subido). Y es que, las palabras  limitan tanto que, preguntas que aparentemente son tan fáciles de responder, no las puedo explicar de la forma que quiero.

Pero a grandes rangos, Irene es una persona muy importante en mi vida, porque ha sido un apoyo bastante grande, porque ha sido una persona que me ha hecho pensar mucho, que me ha hecho, aunque ella no lo crea, descubrir cosas sobre mí, que me ha demostrado lo qué es la amistado, que me ha enseñado que ni la distancia puede alejar a dos personas que de verdad son amigos, que me ha demostrado qué es un persona cercana, que se ha abierto a mí aunque al principio mis intentos de acercarme a ella fracasaran, y así podría seguir meses, relatando quién es ella. Y para definir qué ha hecho por mí las palabras me limitan mucho más aún, porque simplemente no encuentro palabras para definirlo, ya que ha sido una de las personas que más me ha marcado a fuego, una marca que no podré borrar nunca. Recuerdo ahora esas noches hablando con Germán de que Irene era la chica perfecta y otras muchas cosas que si las hubiera oído me hubiera querido matar... jajajaja, pero es así y así soy yo. Y a la hora de decir, qué es Irene para mí, solo puedo decir claramente que es una amiga, una compañera, una hermana, y una persona muy importante en mi vida.

Espero que la distancia y el tiempo no nos separe, porque aunque ahora no nos veamos todas las semanas y no me meta contigo cada vez que te veo, eso no quiere decir que ya no esté aquí. Al contrario, así que espero que por parte de ambos, sigamos siendo amigos, hermanos y compañeros.

domingo, 5 de diciembre de 2010

El girar del mundo


Si echas la mirada atrás, ves tus pasos, y si sigues más adelante, te concentrarás en la historia, aquello que ocurrió antes de tu nacimiento. Yo, en ese caso, aunque el titán tiempo hace mella de su inmensidad, no llego a sentir vértigo. En cambio, si miro al horizonte, a lo que viene y a lo que vendrá, al gran mundo girando, a la Tierra acompañada de sus hermanos mayores y bañada con la luz de su padre el gran Sol, me siento tan pequeño que puedo comparar mi vida con la de una hormiga, ya que en realidad no somos tan diferentes, Me siento pequeño y tengo miedo de la inmensidad, tengo vértigo por todo lo que me rodea, tanta grandeza y yo tan pequeño y tan ingenuo.

Me acuesto en mi cama con la intención de dormir pero mi mente empieza a trabajar rápidamente sin mi permiso y comienza a imaginar qué pasará cuando yo ya no esté. Pienso en cosas tan simples como aquella serie de televisión que seguirá su camino aunque yo no esté en el mundo, que seguirán cada semana emitiendo los capítulos y cuyo final no llegaré a ver, pero también pienso en cosas tan complicadas como miles de científicos trabajando para encontrar una cura para el cáncer, miles de personas tratándose el SIDA, porque la cura ya está al alcance de sus manos, pienso en los mediadores internacionales tratando conflictos. Imagino la evolución de la humanidad y la filosofía, imagino el mundo girando sin mí y me alegra ver sus avances.

Pero de repente vuelve la desesperación, vuelve el vértigo y vuelvo a imaginarme pequeño porque me pregunto quién se acordará de mí y por qué. Mi conclusión es, que quizás en los primeros años si que fuera recordado, nombrado, incluso sería el sujeto de algunas oraciones que de nada servirían, pero luego dejarían de nombrarme, de acordarse de mí. Nadie pensaría en mí, no tienen por qué, no tienen ningún motivo para hacerlo.

El mundo gira y yo no soy ni una billonésima parte de lo que el mundo espera de un héroe. Definitivamente, el mundo no es para mí, pero aún así, haré cada día que el mundo sea mi casa, mi escenario, mi cámara. Viviré cada día como si fuera el primero y seré recordado, por mucho o poco tiempo, por ser yo mismo y por ser como soy. Con mis virtudes y mis defectos. Tengo la suerte de que hasta mis enemigos me prefieren vivo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Eran dos almas y ahora son una


Eran dos almas atadas a la lugubriedad del mundo tal y como lo conocemos. Blancas, sin rostro, sin personalidad, eran sólo una luz tenue y decidida que vagaba por el mundo de las ánimas sin nombre, como un peces solitarios que surcan el inmenso mar en busca de la preciada tierra de la que hablaron sus ancestros.
Eran dos que eran una, y al mismo tiempo eran dos almas diferentes atadas a la misma y a otra desigual. Eran dos luceros vacilantes cuya luz irradiaba ira y desconcierto. Pero un día, el destino de los hombres hizo que se encontraran por casualidad a la merced de la penumbra, cegados se hablaron y se conocieron sin llegar a verse, y los grilletes que desde antes de nacer ya decoraban sus brazos inexistentes se hicieron más fuertes ahora y llegó a sus vidas la señora dependencia. Y más fuerte se hizo esa atadura cuando una de ellas dijo pidió casi sin quererlo.
–Dime que me quieres. Dime que estarás conmigo siempre.
Y así fue, nadie volvió a pensar jamás que eran dos ánimas diferentes, sino dos caras de la misma moneda, dos partes que forman un todo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Abyssus abyssus invocat II



Lineas de sangre caían por las paredes desde Dios sabe donde y en el techo no había ningún cuerpo chorreante, pero aún así la sangre caía por las paredes manchando el suelo y llenando la instancia del olor fétido de la carne putrefacta.
La sala era cuadrada, de paredes altas y techo recto; estaba decorada con camas desnudas sobre las que había cuerpos yacentes y exánimes, con jirones de carne decorando los huesos blancos de los esqueletos podridos. En los cabeceros de las camas había unas manzanas negras.
Se escuchabas voces apagadas, aplastadas por el sentimiento de ira y de desconcierto que la misma instancia llevaba a tener.

Llanto, un llanto audible, claramente reconocible, de una niña pequeña, con trenzas. Estaba colorada por el desconsuelo y el llanto era demasiado desgarrador para oírlo y no correr en la ayuda de aquélla pobre desgraciada. Corrí en su dirección y de pronto la visión de la realidad me aplastó casi sin querer, dos camas con cuerpos muertos moviéndose y respirando me cerraban el paso a la niña sufriente que se alejaba de la mano de un hombre vestido con una túnica negra y una capa del mismo color, con el rostro tapado.
Grité, miré a todos lados, los cuerpos, algunos sin piernas, otros sin manos, algunos otros incluso sin cabeza, se levantaban de las camas y venían hacia mí cantando el cántico que tantas veces odié por inventar yo mismo y recitarlo en determinadas ocasiones, quizá nunca debiera de haberlo hecho. “Ave Verónica, improbitas plena, ave venefica”.
Corrí hacia ningún lado porque no había puerta, grité a nadie porque ningún cuerpo podía oírme, salté hacia el cielo que no había porque tampoco había suelo. Sólo oscuridad, sólo negro, sólo gritos desgarradores y empujones hacia la muerte, sólo negrura, penumbra, penuria, sólo todo aquello de lo que siempre quise alejarme. Pero ya no podía, ya no, porque me había acercado demasiado.

martes, 23 de noviembre de 2010

Hoy, y por siempre, creo que seré actor

Hace unos días fui por un día una persona encerrada desde su niñez en una cárcel por el simple hecho de que su padre pudo vislumbrar en él una amenaza para su corona. Pues sí, así es porque ayer interpreté en un ejercicio al personaje masculino más importante de la literatura dramática española, Segismundo, de La Vida es Sueño, una obra escrita por Calderón de la Barca en el S. XVII.
Pero no es eso lo que me ha marcado, no es sólo la situación del personaje o la fama que éste tenga. Lo que me marcó fue que, de alguna manera que no llego a comprender del todo, conseguimos hacer un verdadero nexo de unión atemporal entre personajes de obras, ciudades y épocas distintas, y esa máquina del tiempo y del espacio me ayudó no sólo a comprender a Segismundo, sino a otros muchos personajes, incluyendo a Otro Segismundo más soñador; más real quizás que el duro y desbastado encarcelado de mi corazón.
Ayer por primera vez en mi vida me sentí actor porque pude sentir como Segismundo, y creo que notó bastante el resultado, sobre todo para la gente que ya me había visto actuar: me sentí encarcelado, solo, me sentí devastado y sobre todo enfadado con el mundo, enfadado con aquéllos que niegan la libertad a quienes están bajo su poder. Y no alcanzaba a comprender cómo es posible que haya gente capaz de quitar la vida, la forma más directa de la libertad. Ayer de verdad pude sentirme como el personaje al que interpretaba y aunque no tuve la vertiginosa velocidad mental para improvisar un verso atemporal y bello, perfecto y rítmico, si creo que esa identidad verdadera con el personaje y su autor sí que me sirvió para que las frases que conseguí decir a aquélla asesina arrepentida pero fuerte, tuvieran el significado que Calderón de la Barca esperaría de su hijo. Creo que mis frases, aunque prósicas, sí que fueron lo suficientemente poéticas y claras para entender el dilema que Segismundo libraba en mi interior.
Y yo, que por primera vez supe lo que es sentirse actor, ahora ya no puedo dejarlo. Ahora me mueve el aprender, el avanzar, el mejorar, el borrar las huellas que en mí puede haber de una instrucción nefasta, si me han enseñado a exagerar demasiado, poder borrarlo. Y ahora sólo quiero ser actor. Quiero aprender de los personajes, quiero que el actuar cambie mi vida como ya empezó a hacerlo hace unos años, y quiero, y eso creo que será así hasta el día en que me muera, seguir sintiéndome actor.