viernes, 25 de junio de 2010

Una sola manifestación puede salvar a muchos

-Capitán, se acerca el enemigo ¿Qué debemos hacer?
-Izad la bandera, si hemos de morir lo haremos sabiendo que muchos otros no lo harán por nuestro sacrificio.

(3 horas después)

-¡Capitán! ¡Ha pasado algo increíble!
-Sólo un milagro puede salvarnos en esta guerra, no cantes victoria.
-No puedo evitarlo, mi capitán. Mientras nosotros izábamos la bandera todos los guerreros han pintado otras más pequeñas y las han izado de tal manera que había miles de ellas ondeando en el aire. El enemigo no teme a una personas, pero si que teme a miles.

miércoles, 23 de junio de 2010

Queridos lectores...

¿No habéis nunca intentado llevaros bien con alguien sin conseguirlo? Pues yo sí, e incluso he intentado tragarme mi ideología y negarme a mí mismo en pequeña medida para conseguir no estar de bronca día a día con aquéllas personas intolerantes que quieren obligarme a convertirme en lo que no soy.


Pues bien, no quiero volver a intentar algo así y si lo intento os doy permiso a que me matéis hincándome una espada en el vientre y me hagáis el hara-kiri (o como se escriba eso que hacen los chinos para matarse ellos mismos). En fin, estoy harto de personas intolerantes que quieren imponer una manera de pensar porque ellos la creen la buena, pero que a mi pensar deberían intentar mirarlo todo con una vista diferente. Eso no quiere decir que vayan a cambiar de ideología, porque eso no va a ocurrir. Pero quizás les ayude a ser un poco más tolerantes.


En fin, repito como ya dije en el antiguo blog que los que me están convirtiendo cada vez más en radical son esas personas y en realidad he de agradecerselo porque me gusta defender lo que pienso. Pero a diferencia de ellos y de lo que piensan yo no soy como ellos y hay suficientes razones para creerme.


Yo no les obligo a hacer tal cosa porque la creo la correcta, sino que pedo intentar debatir con esas personas acerca del tema. No tengo esperanzas de hacerles cambiar y no es esa mi intención, pero sí que me gusta saber por qué tienen esa visión de la vida, yo quiero aprender de ellos. Pero ellos nunca van a tener la capacidad de entedimiento ni la tolerancia que tengo por mucho que me digan a mí que soy el intolerante porque no quiero actuar como ellos esperan de mi.


En fin, solo invitarles (a ellos), nuevamente a que se compren un perrito, lo saquen a pasear y luego si eso lo inviten a comportarse como un digno facha. Seguramente les servirá más que yo, porque eso de ser facha no es para mí... Ah bueno, y decirles que me dan asco que si yo y ellos sabemos que esto no va a funcionar que dejen de intentar hablarme. Hay que cortar por lo sano.


No creo que haga falta que diga de quien hablo, todos los sabéis y eso hace la entrada más emocionante. A quien no le guste que yo escriba estas cosas en mi blog que se joda porque cada uno se desahoga como quiere. Y si alguien cree que puede cambiarme que se abstenga, porque lo unico que va a conseguir es que le tenga asco.


Ya paso de volver a negarme a mí.

domingo, 20 de junio de 2010

No more


En una tarde fría de invierno. En una de esas tardes en que el viento te da en la cara y el polvo te deja ciego, en una de esas en las que lo mejor que puedes hacer es estar sentado en el sofá, tapadito y viendo la televisión, estaba el pequeño Antonio, de 9 años mirando a su madre que daba vueltas cerca de la ventana nerviosa.
—Mamá ¿Qué te pasa? —preguntó el pequeño.
—No es nada hijo… Es sólo que papá tarda mucho en llegar.
—Mamá, pero papá no va a venir hoy ¿Recuerdas?
—¿Por qué dices eso cariño?
Dos lagrimones surcaron la cara del inocente niño que otra vez se veía en la obligación de explicarle a su madre un hecho que tanto dolor le producía.
—Porque papá ya no vive con nosotros. Ahora está en el cielo, con Dios.
—Claro que no cariño ¿No recuerdas que hoy cenó con nosotros? —respondió la madre, señalando a la mesa, donde lucían tres platos vacíos, con los cubiertos aún sobre la mesa.
—Esos son los platos de hace tres días, mamá. Cuando papá salió al trabajo y ya no volvió.
—No hijo, lo que dices no tiene sentido. Yo sé que volverá.
—Pero mamá, él no volverá ¿No escuchaste al policía? —Dijo el niño con el rostro anegado en lágrimas—. Papá ya no volverá, porque él ya no está aquí ¡Se fue con Dios! ¡Ahora nos mira desde arriba y se ríe con nosotros! ¡Sólo quiere que seamos felices!
—No puede ser, no es cierto… Todo es una pesadilla.
Pero no, no era una pesadilla. Porque tres días antes el padre de Antonio salió de casa para ir al trabajo. Trabajaba de noche y por el camino un adolescente borracho chocó contra él. La moto del adolescente atravesó el cristal y aplastó la cabeza del pobre hombre, que había dejado en casa una mujer que nunca asimilaría su muerte, y a un hijo que día tras día tendría que explicarle a su madre que él no volvería, y que no lo haría porque un día hubo un adolescente que no quiso hacer caso de las campañas ni de las advertencias. Pero ese chico no sólo destrozó una familia. Porque él vivió y hoy sigue viviendo, pero desde una silla de ruedas.

viernes, 18 de junio de 2010

Asquerosa humanidad

¡Que ganas tenía de actualizar! Y mi conexión me lo impidió. Pero si hoy buscáis una entrada bonita con una imagen intrigante acompañada de una frase no menos rara la lleváis clara, porque hoy es día de despotricar y afortunadamente hoy no le toca a la política (como es normal en mí) si no a la humanidad... (que también es normal en mí).


Bueno, comienzo despotricando contra la humanidad con un simple hecho que me ocurrió hace unas pocas noches. Es algo real y aunque es una pedazo de tontería a mí me sirvió para reflexionar sobre la gente que me rodea.


Bueno, venía de la casa de guille. Mi reloj marcaban las 1:50 de la madrugada y tenía ganas de comprobar si era capaz de llegar a mi casa antes de las 2:00. Mi raudo paso me llevó hasta el tramo final del camino a mi casa, que para quien haya venido alguna vez, sabrá que es el peor. Básicamente es un tramo de escaleras, que te lleva hasta, un no menos jodido tramo de escaleras de caracol que desembarca en otro tramo de escaleras que tiene su cúlmen en un descampado lleno de basura y piedras derrocado por la lluvia y eternamente intrasintable que acaba en otros no menos fastidiosos tres tramos de escaleras. 
Subo el primer tramo sin poblemas, exactamente lo mismo que el segundo. Pero al tercero me encuentro con un perro pequeñito que me mira fastidiado y se levanta, me acompaña desde lejos sin quitarme ojo hasta el final del tramo y justo cuando ve que me voy se da la vuelta y se vuelve a su sitio a dormir. ¿Por qué lo hizo?


Analicemos la conducta del perro. El perro me ve, lo que sabe de los humanos es que normalmente le ven y le pegan patadas o le tiran piedras o salen detrás de él y cosas parecidas. Evidentemente eso se lo hacen los niños (que no lo justifica), pero él no lo sabe. El juzga al ser humano por lo que conoce de él, y como ya está acostumbrado a los palos no tiene miedo de ellos. Pero si puede evitarlos mejor, así que no le quita ojo al pobre y buen hombre que sube las escaleras teniendo pena de él.


En fin y la pregunta ¿Por qué los niños les pegan a los perros? y aquí a la respuesta. Si sólo fuera a los perros no sería tan grave. Los niños de mi tranquilo barrio le pegan a lo que tengan más cerca, sea un animal o una persona, y el por qué lo hacen es para mí un misterio que espero descifrar algún día. Lo que sé es que sus progenitores nunca les dirán que eso está mal. Son, claramente, unos salvajes.


Entonces si pienso en la forma de actuar de estas personas me da verdadero asco mi propia especie. ¿Reniego de mi raza? Seguramente, estoy acostumbrado a odiar todo lo que el ser humano ha construído. Empezando por la sociedad y la política, e incluso pasando por la familia, hasta culminar a la educación (aunque esta última no la odio como tal, pero sí su organización).


Me diréis, es que no todas las personas son así. No, cierto, hay gente como yo... Los demás son todos así, aunque lo sean tan descarados. El ser humano es asqueroso y no tiene escrúpulos. Y no sé si es que mi madre me envenó a mí con su eterno carácter noble. No lo sé. Pero desde luego yo no soy de los que se quedan parados. Soy el de las causas perdidas.


Y el cambio de mentalidad humana es una de ellas. Una por las que lucharé toda mi vida.

domingo, 13 de junio de 2010

Blood music

A veces lo hago sin querer, otras me dejo llevar. Otras veces mi cuerpo me lo pide y mis entrañas se regocijan en el gozo verdadero de sentirla dentro de mi cuerpo. Porque no soy yo quien la llama sino que es ella que la vive en mí.

Porque la música corre por mi venas.

martes, 8 de junio de 2010

Creo haberte perdido y...

Ojalá tuviera una lámpara dorada y sucia, con un genio azul y cutre a la que pedirle ser tu principe.
Ojalá, porque ya noto que te he perdido.

jueves, 3 de junio de 2010

Good As You


¿Por qué es el mundo tan cruel?
¿Por qué mi gente
no puede entender
que si mi alma siente
que debe estar con él
no puedo negarla,
no la puedo romper?

 
¿Por qué es el mundo tan fatal?
¿Por qué mi alma
sufre al notar
que todo lo hace mal
y llora al notar
que no tiene libertad?

¿Por qué dos hombres
no se pueden amar
y cruzar juntos
el mundo y el mar
en un barco
construido al soñar?


¿Por qué dos hombres
no pueden amarse
y si sus almas se quieren
juntos volar
y si sus cuerpos se quieren
juntos estar?

¿Por qué?
Yo no puedo hacer más
así es como soy y no voy a cambiar
y quien me quiera lo aceptará.

miércoles, 2 de junio de 2010

Distantes

A veces pienso que estamos tan distantes que tu planeta y el mío son diferentes e intentan destruirse el uno al otro.

Pero aún así te amo, y siempre será así

martes, 1 de junio de 2010

Multitud


Unos vienen otros se van, como el tiempo y el aire que a voluntad giran el mundo y todo alquimista sueña con cambiarlos. Entre el gentío destacará alguien especial pero mis ojos no podrán verlo porque la multitud me atrapó y me dejó ciego.

Si te busco entre la gente te perderé, y si te pierdo no volverás.
Creo que el cruel destino nos alejó y nadie puede luchar contra el vasto e imperturbable designio de la cruda realidad, de alma negra y alas invisibles.

Adiós.